Uno de los problemas que tenia para poderme beber el limoncello era que como era un arma de fabricacion casera, tenia perdidas por el tapon por lo que no podia meter la botella tumbada en el congelador. La idea inicial era llevarla a los Carlistas (Bar Peña España de Vila-real) y meterla en la camara del congelado mientras cenabamos, como esta fue la primera escapada al maset de Santi la cosa se complicaba mas aun si cabe.
En fin al final se me ocurrio la formula, una bolsa nevera que tengo por casa tres bolsas de hielo de la gasolinera y listo.
Unas horas mas tarde llego la hora de probar el licor, la primera impresion, el aroma como ya dije en un post anterior…. varon dandy. La segunda impresion el color, parecian meaos, la tercera la densidad si era correcta, y en la boca, en la boca un autentico elixir, que se iba transformando en fuego hasta llegar al estomago, las primeras gotas iban quemando el aparato digestivo, de forma que ya no doliera los siguientes tragos.
Dos vasitos con menos de dos dedos por cabeza, fue la dosis, y todos fueron unanimes BUENO, MUY BUENO.
La botella cayo, un oportunidad disfrutada.