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El otro dia vice me pidió que escribiera algo gracioso, eso creo que se me da muy mal; pero bueno voy a intentarlo. Voy a contestarle a su publicación que escribió hace un tiempo sobre los lavabos masculinos, lo haré dedicada en este caso a nuestro querido sexo, las féminas. Para poneros en situación diré que trabajo en un centro comercial, así que haceros una idea. Los lavabos los abren a las nueve de la mañana, a las nueve y treinta resulta que ya no puedes entrar, están todos llenos de deposiciones fecales que por lo visto somos incapaces de limpiar (y eso que son nuestras), para más, tenemos que sujetarnos la cabeza en la puerta porque no puedes acercar tus partes pudientes ni medio centímetro a la taza del water (a veces me pregunto si sale un chorro o un surtidor). Cuando estamos en nuestros maravillosos días, somos tan “púliditas y limpitas” que dejamos nuestras compresas pegadas en las paredes, los tampax tirados por los suelos (y eso que hay papeleras especiales), envolvemos la taza, el suelo, la papelera y todo lo que podemos con el papel del water. Lo que usamos (se supone) para lavarnos las manos, está lleno de pelos, de pinturas, de una espuma de jabón (¿blanca tiene que ser?) de unos colores que ni un gran pintor podría conseguir hacerlos. El suelo muchas veces parece más una piscina que otra cosa, ah! y si nos resbalamos vamos a poner una queja claro, puesto que es una verguenza como estan los servicios!!! Hasta ahí podriamos llegar. De las colillas mejor ni hablamos, entras en los aseos y parece que estás en Londres en un dia con niebla. Y lo que más me llama la atención: ¿Qué hacemos dentro del lavabo? Para bajarnos unas simples bragas ¿necesitamos diez minutos? No he entendido ni entenderé esas largas colas de espera en la puerta cuando estás reventado, que la vejiga te va a estallar de un momento a otro y rezando por lo bajo que no me toque, por todo lo más sagrado que tengo que no me toque el de la tía que suelta sus heces fecales, ese para mi no, para mi no y como no, ese es el que toca siempre. No terminaria nunca con estas historias, somos inagotables y como féminas que somos ya encontraremos algo si vemos que todo lo que queremos hacer ya lo han hecho otras. Dedicado a todas las féminas que nos dá asco que nos digan que encontramos un “bichito” en la ensalada, que nos dá asco que nos expliquen el escupitajo de color verde que se nos pegó el otro dia en el zapato. Y si alguna se siente ofendida… ya sabe.

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